Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas. Sal. 139:16
Este salmo marca un día mi vida, para siempre. Mi familia y yo conocimos al señor en 1985. Yo era solamente una niña, pero hoy reconozco que Dios me estaba llamando para cumplir su propósito en mi. En aquel entonces, jamás me habría imaginado que algún día iba a servir de tiempo completo. Lo maravilloso es que él ya tenia todo planeado. A través de los años, he podido ver la bondad de Dios cumpliéndose en mi vida. Cuando me case mi esposo y yo decidimos dedicar nuestra casa para su servicio, y eso es exactamente lo que hemos hecho. Tenemos tres hijos, dos niñas y un varón, de los cuales se que Dios me los dio para dedicarlos a su servicio. Mi deseo es poder ser la hija de Dios que él anhela que yo sea, para así poder ser la esposa que mi marido necesita, la madre que mis hijos anhelan y la sierva que la congregación necesita.
Le doy gracias a Dios por el privilegio que nos da de poder servirle aquí en Aguascalientes. Se que su palabra es verdad al decir que sus pensamientos son mas altos que los míos (Is. 55:9). Con todo mi corazón, lo que quiero es tener sus pensamientos en mi.
Espero que tu al igual que yo busques a Jehova y lo encuentres, que lo ames con todo su corazón y te sientas amada.
Una sola cosa le pido al Señor, y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y recrearme en su templo. Sal. 27:4 (NVI)
Nadine de Saldivar |